Roberto Matta

(Santiago de Chile, 1911 – Civitavecchia, Roma, 2002)

Obras del autor
XX Chileno

Nacido en Santiago de Chile en 1911, se forma en el campo de la arquitectura en la Universidad Católica de Santiago de Chile hasta 1931. Finalizados sus estudios se instala en París, donde trabaja en el taller de Le Corbusier. 

A finales de los años treinta, el artista decide abandonar la arquitectura para dedicarse de forma permanente a la pintura, cuyos conocimientos adquiere de manera autodidacta. Sin embargo, antes de tomar esta decisión, en 1937 participa en la proyección del Pabellón de la República Española en la Exposition Internationale de París junto a Josep Lluís Sert y a Luis Lacasa. Ese mismo año conoce a André Breton, a través de Federico García Lorca y Salvador Dalí (1904-1989), encargado de introducirle en la corriente surrealista imperante en ese momento. Sus primeras obras dentro del movimiento son las denominadas Morfologías psicológicas, realizadas entre 1938 y 1939.

En los cuarenta se traslada a Estados Unidos, donde organiza su primera exposición individual en la galería Julien Levy de Nueva York. Durante el tiempo que vive en este país el artista aprovecha para participar activamente en los circuitos culturales y para conocer a creadores fundamentales del panorama artístico contemporáneo. Produce piezas destacadas, como La tierra es un hombre, El vértigo de Eros o El ónix de Electra. Desde 1948 se sucederán las estancias en Europa, Chile y Estados Unidos. Ese mismo año, al ser expulsado del grupo surrealista y de la escuela de Nueva York, se traslada a Roma. Allí permanece hasta el comienzo de la década de los setenta, cuando regresa a su país para trabajar en los murales colectivos con la Brigada Ramona Parra. Sin embargo, se ve obligado a abandonarlo de nuevo tras la instauración de la dictadura de Augusto Pinochet, en contra de cuyo régimen realiza una muestra en 1973 en Bolonia. 

Su trayectoria ha sido reconocida con importantes galardones, como la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes Españolas en 1985, el Premio Nacional de Arte de Chile en 1990, los premios Príncipe de Asturias y Herbert Baeckl en 1992, y el Praemium Imperiale en 1995.