Moisès Villèlia

(Barcelona, 1928-1994)

Obras del autor
XX Español

Moisès Villèlia es uno de los artistas más singulares de la modernidad española y creador de un lenguaje escultórico propio. Nace en Barcelona en 1928 y se forma en el taller familiar en Mataró desde 1942, donde aprende la talla tradicional junto a su padre, Julián Villèlia. La artesanía y la poesía, que lee con pasión en su juventud, tendrán una influencia decisiva en su obra.

Pese a sus inicios figurativos, Villèlia se integra pronto en la vanguardia catalana. En 1954 realiza su primera exposición individual en el Museo Municipal de Mataró y funda el grupo Arte Actual, rompiendo con los cánones académicos. Dos años más tarde, su participación en el IX Salón de Octubre con la única obra abstracta del certamen lo sitúa en el centro del debate artístico. Posteriormente Joan Prats lo introduce en el Club 49, núcleo de la modernidad barcelonesa, y en 1957 presenta su primera escultura en caña.

El descubrimiento del bambú como material supone un punto de inflexión en su trayectoria artística. Con él inaugura un lenguaje escultórico inédito, basado en la levedad, la transparencia y la tensión orgánica. Sus estructuras, formadas por cañas, nudos y vacíos, se elevan y flotan en el espacio, alejándose  de la monumentalidad tradicional. Villèlia concibe la escultura como una composición abierta, donde el espacio no es fondo sino materia activa, y donde naturaleza y cultura se funden en equilibrio.

Durante los años sesenta experimenta con fibrocemento, metales y poliéster, diseña juegos infantiles y realiza escenografías teatrales. Viaja a París en 1967 con una beca del Instituto Francés y, poco después, se marcha a América Latina, donde el contacto con las culturas originarias del continente amplía su horizonte creativo y lo lleva a incorporar bambús de gran formato. A su regreso en 1972, se instala en el Pirineo gerundense y profundiza en la síntesis entre tradición y modernidad. En los años ochenta introduce cerámica en sus esculturas, reafirmando su interés por la fusión de materiales. Muere el 28 de septiembre de 1994 en Barcelona.

Su obra, admirada por artistas y poetas como Miró, Jacques Dupin o Joan Brossa, crea un modo de pensar la escultura que trasciende la forma, desde la libertad y la poesía, y es sin duda una de las aportaciones más originales del siglo XX.