Ricardo Ugarte

(Pasajes, Guipúzcoa, 1942)

Obras del autor

XX-XXI Español

Ricardo Ugarte es uno de los principales representantes de la
. Su tierra natal es una importante fuente de inspiración de sus obras, que combinan la simplificación formal del lenguaje escultórico de Jorge Oteiza (1908-2003) con la potencia del metal y el armónico fluir de las olas del mar y el viento del Cantábrico.

Nacido en 1942 en Pasajes, a temprana edad se traslada con su familia a San Sebastián, donde comienza su andadura artística. Inicia estudios de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios, y posteriormente acude a la Academia Camps. Sin embargo, el academicismo institucional le lleva a continuar su formación de manera autodidacta, iniciándose en el campo de la pintura, para adentrarse paulatinamente en el mundo de la escultura, el grabado, la poesía y la fotografía.

Su trabajo evoluciona desde fórmulas figurativas hacia una abstracción constructivista, de líneas puras, en la que el vacío tiene un papel fundamental. Esta evolución da lugar al rectangularismo, que aparece formulado en un conjunto de pinturas y esculturas que presenta en 1967 en su primera exposición en la Galería Barandiarán de San Sebastián. Paralelamente a su desarrollo práctico, Ugarte presenta teóricamente este principio en su texto Breve apunte de una estética

María Soledad Álvarez, catedrática del Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo, diferencia tres períodos fundamentales en el trabajo escultórico de Ricardo Ugarte: una primera etapa, que se desarrolla de 1967 a 1973, en la que sus obras, todavía no exentas, se definen por el rectangularismo. Mediante la unión de un conjunto de módulos rectangulares, el artista investiga las capacidades espaciales y los valores temporales, lumínicos, dinámicos y sonoros de la escultura. En 1969 las esculturas comienzan a abandonar el soporte mural, pasando del módulo plano a una unidad cúbica hueca, que se ha denominado módulo ugartiano.En la segunda etapa (1973-1985), que Álvarez califica como lirismo escultórico, el módulo ugartiano se va abriendo, aportando a las obras un ritmo renovado y una delicada ondulación, que les proporciona musicalidad visual. A lo largo del último periodo (1985-2009), los planteamientos plásticos rompen con el lirismo anterior; Ugarte prescinde del módulo y pasa a un nuevo perfil de acero industrial de doble T, que conlleva una simplificación del proceso de ejecución. Esta fase se caracteriza por una mayor introspección, que le lleva a conseguir la máxima simplificación material.

Impregnadas de un gran rigor intelectual, sus obras son el resultado de un amplio y continuo proceso de investigación, que propicia el desarrollo constante de nuevas soluciones formales.

En 1969 gana el premio de la Bienal de San Sebastián con la escultura Estela, realizada mediante la superposición de módulos cúbicos huecos, fórmula que se denominará módulo ugartiano.

El trabajo de Ricardo Ugarte supone una importante contribución al arte público. La presencia de muchas de sus obras en distintos espacios urbanos contribuye a su reorganización y humanización, generando intercambios y diálogos entre la sociedad y el arte. En 1982 es galardonado con el premio de escultura en la primera edición de los Gure Artea, patrocinados por el Gobierno Vasco; cuatro años más tarde recibe el Premio Nacional de Escultura Villa de Madrid.

La obra de este escultor forma parte de las colecciones de, entre otras instituciones, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo de Arte Contemporáneo de Vitoria y el Museo San Telmo de San Sebastián.