Alfonso Gortázar

(Bilbao, 1955)

Sin título

1990

óleo sobre lienzo

114,3 x 195,6 cm

Nº inv. 4104

Colección BBVA España



La producción de este artista se encuadra dentro de la figuración derivada del
y los medios de comunicación de masas. La fuerza de sus obras deriva de la utilización del color, que introduce en atmósferas frías y tamizadas.

Combina el estilo de las vanguardias vascas con las referencias al pop americano, a medio camino entre las obras de Aurelio Arteta (1879-1940) o Valentín Zubiaurre (1879-1963) y Robert Rauschenberg (1925-2008) o Larry Rivers (1923-2002). La figuración y la atmósfera vasca se fusionan con los colores y composiciones americanos, una mezcla perfecta entre tradición y modernidad.

La figura humana es la protagonista de los óleos de este artista, que no suele poner título a sus cuadros, ya que no quiere influir en el espectador, prefiere que sea este el que interprete la escena que le presenta.

Esta obra de 1990, la realizará justo antes de sufrir una crisis de creación (1991-97). En ella juega con el doble sentido de dentro y fuera. Mediante un punto de vista alto hace partícipe al espectador de lo que ocurre tras ese muro desde el que parece observar la escena.

Gortázar nos presenta, sobre su típico celaje azul de nubes pomposas, un personaje de perfil, inmóvil, absorto en sus pensamientos. Al fondo un grupo de árboles de diferentes formas, tamaños y colores (caducos o florecidos) que se alinean para ocupar todo el espacio del lienzo, forjando un ritmo pausado y ordenado.

El hieratismo de la escena y los colores planos y puros pueden llegar a recordarnos a los artistas del Quattrocento, mientras que el dibujo de los árboles y las nubes nos acerca a un paisaje mental más metafísico.