Baldomero Romero Ressendi

(Sevilla, 1922 – Madrid, 1977)

Máscaras en el balcón

s.f.

óleo sobre lienzo

61,2 x 50,4 cm

Nº inv. 541


Romero Ressendi puede ser clasificado como uno de los pintores más extraños y originales del siglo XX. Gracias a su indudable destreza artística y a su desbordante imaginación desarrolló una producción al margen del contexto social y cultural que le rodeaba, alejado tanto del academicismo como de las nuevas corrientes de vanguardia, para centrarse en la representación de tipos y costumbres populares de su tierra desde una perspectiva muy singular.

Sus obras muestran una realidad cuyas raíces se asientan en la tradición de la pintura española: se advierte una clara influencia de Juan de Valdés Leal (1622-1690) en su trasfondo tenebrista y su mensaje moral, así como del Goya (1746-1828) más íntimo en el carácter expresivo y desgarrador de sus creaciones. De este modo, configura un imaginario visual muy particular −basado en sus propios tormentos y angustias, pero también deudor de la pintura costumbrista que tanto auge tuvo en Andalucía− y establece una estética cercana a lo grotesco que aborda temáticas totalmente desvinculadas de las convenciones del momento, desde la muerte o la locura hasta los aquelarres y las máscaras.

Este lienzo evidencia todas las características de su estilo más personal, ofreciendo una reinterpretación del tema del balcón, de inspiración goyesca. El artista pone de manifiesto su habilidad compositiva, así como su destreza técnica en el uso del color, contrastando los tonos brillantes con los más oscuros para obtener un resultado de gran riqueza plástica. La ejecución vibrante, conseguida mediante enérgicos toques de pincel, refuerza el aspecto fantasmagórico de esos personajes de corporeidad ilusoria. Así, huyendo de la precisión formal, sus piezas irradian un halo de misterio a la vez que de inquietud y espiritualidad.

Es importante señalar que Romero Ressendi nunca pretendió huir de la realidad; simplemente se refugió en su mundo interior, convulso e inaccesible. Vivió obsesionado por la idea del irremediable paso del tiempo y lo plasmó en su producción. Por ello sus escenas se encuentran siempre entre la manifestación de la vida, presente en la reposada tranquilidad y el vigor cromático de alguna de sus figuras, y la oscuridad de la muerte, reflejada en las criaturas de tonalidad sombría y apariencia espectral. Sus obras desconcertaban, y continúan haciéndolo, siendo una mezcla de espontaneidad y expresión profunda, de técnica improvisada pero exigente, que transmiten una agresividad controlada, inédita por ser el único, después de Valdés Leal, que se aleja de la habitual amabilidad de la pintura tradicional sevillana.