Xesús Rodríguez Corredoyra

(Lugo, 1889 – Compostela, 1939)

Schola Cantorum Compostellanae

1916

óleo sobre lienzo

216,8 x 150,9 cm

Nº inv. P00735


La composición es testimonio de la peculiar espiritualidad de su autor, que aunque había sido discípulo de Cecilio Pla (1860-1934) y Joaquín Sorolla (1863-1923), a partir de 1910 se vio influido por las poéticas del simbolismo tardío y por Valle Inclán. Su acercamiento a las pinturas del Greco y su lectura de los místicos españoles y del Antiguo Testamento le acercan a una estética con reminiscencias de la pintura del Siglo de Oro, en la que los tonos oscuros dominan sus composiciones, debido en parte a su costumbre de trabajar en penumbra, casi a oscuras.

Pintada en una gama de ocres, grises y negros, dispone a los protagonistas en planos ascendentes: los cantores de la catedral compostelana, el fagot y el contrabajo y los canónigos del fondo portando en sus hábitos la Cruz de Santiago.

Esta obra, que representa el oficio de difuntos en la catedral de Santiago de Compostela, ob­tuvo en la
de 1917 una medalla de segunda clase. A pesar de este reconocimiento, y de que posteriormente obtuviese la Medalla de Oro en la Segunda Exposición Regional de Arte Gallego de ese mismo año, el crítico más influyente del momento —José Francés— se refirió despectivamente a su carácter arcaizante, sus to­nos oscuros y su inspiración en El Greco.

Tal como reza la cartela situada en el ángulo inferior derecho, se alude al salmo 71 del Libro de David: “A ti, Señor, me acojo”, en el que el salmista pide fuerzas para su vejez.