Juan de Soreda

(activo entre 1506 – 1536)

Virgen con el Niño y un ángel

h. 1530

óleo sobre tabla

49,5 x 43 cm

Nº inv. P01663



Esta delicada tabla puede ser atribuida con seguridad a Juan de Soreda, artista que ya en las primeras décadas del siglo XVI demuestra conocer bien el mundo italiano contemporáneo, introduciendo en Castilla modelos de Rafael (1483-1520), de Leonardo (1452-1519) e incluso de Miguel Ángel (1475-1564). Documentado entre 1525 y 1528 en Sigüenza, es probable que viajase a Italia en fechas tempranas, lo que explicaría su estilo.

El modelo de la Virgen, de fino rostro ovalado y largas manos de afilados dedos, el tratamiento musculoso del desnudo del Niño, que evoca modelos miguelangelescos, y el modo de trazar el rostro y los pliegues de la túnica del ángel son todos ellos característicos de la producción de Soreda. Cabe destacar el amplio desarrollo del paisaje, de tonos leonardescos y con la línea del horizonte situada casi en la mitad de la composición.

F. Javier Ramos Gómez, historiador del arte especializado en pintura de los siglos XV y XVI en Sigüenza y Guadalajara, aporta datos al estudio iconográfico, señalando que en la escena existen elementos que aluden a la futura pasión de Jesús, como el delicado roce del pie izquierdo del Niño y la cruz que porta el ángel. A su vez, indica que la presencia en la tabla del escudo de don Antonio de Mora hace pensar que ésta fuera encomendada como escena de devoción privada para la oración íntima, bien en la capilla referenciada o en su residencia particular.

El marco que acompaña la obra es, sin duda, el original. La ornamentación es de estilo italianizante, con roleos simétricos, grifos y grutescos que denotan la formación alla antica del autor. La información proporcionada por el escudo ubicado en la parte superior parece indicar que la pieza fue un encargo de don Antonio de Mora, canónigo y humanista que formó parte del cabildo de la catedral de Sigüenza y fue provisor del obispo don Fadrique de Portugal.

El emblema, sustentado por dos esbeltos grifos enfrentados, es análogo al que aparece en la lauda sepulcral del chantre en la parroquial mencionada anteriormente, y coincide con el ubicado en la portada renacentista que da acceso a la capilla. Hacia 1521 don Antonio de Mora fundó en el claustro del edificio este monumento funerario familiar, dedicado a Santiago el Zebedeo. Para la decoración de dicha entrada, contó con la colaboración de los artistas que trabajaron en el altar de Santa Librada, colocado en el crucero de la catedral, entre los que se encontraba Juan de Soreda.