Óscar Domínguez

(La Laguna, Tenerife, 1903 – París, 1957)

Pájaros mecánicos

1952

gouache y tinta china sobre papel

49,6 x 64,9 cm

Nº inv. 2701


En París entra en contacto con el movimiento surrealista, y sobre todo con André Breton, de cuyo grupo será expulsado años más tarde. Su relación con Pablo Picasso (1881-1973), con quien entabla una fuerte amistad, es evidente en esta obra, que pertenece a una etapa de esquematismo en el que se mezclan reminiscencias surrealistas (estilo al que el artista siempre será fiel) y cubistas. Se caracteriza por un mayor clasicismo en la estructuración de la composición, un colorido más austero y gruesas líneas que delimitan las formas.

La dedicatoria escrita por Domínguez a su gran amiga la poetisa Valentine Penrose: “Pour ma très chère amie / Domínguez 52”, no significa necesariamente que esta obra se realizase en esa fecha. No obstante, si la damos por válida, nos encontramos en un contexto de posguerra y en el momento más negro y de mayor incertidumbre de la contienda de Corea.

Sobre un fondo trabajado con aguada de plomizas y sombrías nubes se disponen tres objetos volantes dispuestos en dirección de sus objetivos divergentes, que se rozan en el aire como si volasen formando una escuadrilla hacia su siniestro destino. Estos pájaros mecánicos ocupan por completo el espacio. En la composición la línea curva, proscrita en beneficio de la recta, solo está presente en las ruedas, que confieren al conjunto sensación de velocidad. Las esquemáticas cabezas de estos pájaros-aviones, reducidas a la mínima expresión, potencian la agresividad de la imagen.

El tema de los pájaros es recurrente en la obra de Domínguez, que aparece también en Pájaros aviones de 1950. En esta obra se palpa una atmósfera pesada, bélica.