Eduardo Chillida Juantegui

(San Sebastián, 1924 – 2002)

Aundi II

1970

aguatinta y aguafuerte sobre papel

118,7 x 157,9 cm

Nº inv. P02249


Chillida comienza a experimentar con el grabado a finales de los años cincuenta. En sus primeras obras el
invade el papel: “En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide, dibujar es hermoso y tremendo”. A finales de los sesenta ya comienza a introducir aguatintas, que crean manchas densas que nos remiten a su escultura.

Tanto el grabado como la escultura son para Chillida un medio para el estudio de la luz, del contraste, de lo oscuro y de lo claro, del vacío y de lo lleno. La poética de los opuestos es una constante en su obra.

Georges Braque (1882-1963) le recomendó una obra de Eugen Herriguel que le marcó profundamente: Zen in der Kunst des Bogenschiessen [El zen en el arte del tiro con arco], un tratado de espiritualidad zen que propone la búsqueda de ese estado de equilibrio entre las fuerzas contrarias para llegar al Todo.

En el caso de Aundi II, y en general en su manera de abordar la técnica del grabado, no encontramos un contraste violento, sino una ósmosis entre la matriz y el papel, una armonía muy en línea con la filosofía oriental.