Joaquín Sorolla y Bastida

(Valencia, 1863 – Cercedilla, Madrid, 1923)

Retrato de Antonio García Peris, suegro del artista

h. 1908

óleo sobre lienzo

76 x 103 cm

Nº inv. P00886


El fotógrafo Antonio García Peris, protector de Sorolla en sus primeros tiempos y con cuya hija Clotilde se casaría el artista, fue retratado en diversas ocasiones por el pintor, que en esta obra plasmó la calidez y simpatía que le inspiraba. La relación entrambos fue estrecha desde que en sus inicios proporcionase al pintor un espacio donde pintar y una ayuda económica a cambio de su trabajo iluminando fotografías. Este contacto con la fotografía hará que en la pintura de Sorolla se vea el eco del encuadre fotográfico, así como se ha documentado que emplearía en ocasiones fotografías de apoyo para realizar óleos como éste.

La manera de disponer al personaje sentado en una silla de perfil de tres cuartos es muy del gusto del artista, que la había empleado a menudo, aunque aquí resalte la naturalidad de la actitud del modelo, que dirige la mirada al espectador con semblante tranquilo y amable. Sorolla centra la atención en el rostro, particularmente en los ojos, para transmitirnos la personalidad del emblemático fotógrafo. Asimismo, se detiene a describir la amplia frente, una debilidad para él en los retratos masculinos.

En este retrato, la calidez de las carnaciones añade veracidad y naturalismo, tratadas con una pincelada jugosa y fresca. La gama de grises utilizados tanto en la vestimenta del retratado como en el fondo, que vibra entorno al retratado con notas ocres y verdes, produce una serena armonía en la entonación de la obra.