Joaquín Sorolla y Bastida

(Valencia, 1863 – Cercedilla, Madrid, 1923)

Mesalina en brazos del gladiador

1886

óleo sobre lienzo

53,5 x 80,5 cm

Nº inv. P00889


La pintura, que mues­­tra el gusto del artista en esta época por el desnudo femenino, revela las influencias de Mariano Fortuny (1838-1874) e Ignacio Pinazo (1849-1916), in­ter­pretadas por Sorolla de manera ya personal y mano maestra.

Pintada en Roma y ambientada en la épo­­­­ca del emperador romano Claudio (siglo I d.C., antes del año 48), representa a su esposa Mesalina en actitud de bacante, junto a un gladiador victorioso. La escena se desarrolla posiblemente en el Circo Máximo —el estadio más antiguo de Roma—, ya que al fondo, a través del vano abierto enmarcado por la basa de una columna toscana, aparece el Aventino.

La asociación entre la belleza y sensualidad de Mesalina, ejemplo de mujer licenciosa, y la fuerza del gladiador ofrecía al artista un tema de acusado interés naturalista, al tiempo que le permitía introducir la ambientación romana que se esperaba de un pensionado en Italia.

El centro de la composición lo ocupa Mesalina, semidesnuda sobre una alfombra muy similar a las que aparecen en otras pinturas de Sorolla de esta época romana. Ofrece una guirnalda de flores al gladiador, que lleva una corona de laurel en su cabeza, lo que alude a una reciente victoria. Cabe destacar el contraste entre la blancura de la piel del torso y los brazos desnudos de Mesalina con el bronceado del gladiador. A la derecha el casco del gladiador y a la izquierda un ánfora y una crátera campaniforme griegas decoradas con figuras rojas sobre fondo negro, mientras que la pared aparece ornamentada con figuras sobre fondo rojo pompeyano, que representan una procesión de músicos en un banquete.